Dicen que todo final es un nuevo comienzo, y en parte es cierto, el final del verano supone el principio del otoño seguido del invierno y la primavera. El final del instituto, el comienzo de la universidad. El final del año supone el comienzo de uno nuevo lleno de nuevas vivencias. Pero… y el final de una relación, ¿qué supone? No únicamente una relación sentimental, si no una de amistad, familiar, espiritual o de cualquier tipo, ¿qué supone? Una mezcla de emociones y sensaciones difíciles de evitar, por no decir imposibles. Pero, ¿a qué tipo de principio te enfrentas con esto?
No me gusta pensar en cómo será el final de aquello que vivo, ni como comenzará lo que viene después ni si quiera de aquello que vemos obvio, me gusta vivir el presente, pues viviendo el presente vas construyendo el futuro que llega.
Así que me aferro a aquello que dijo el poeta latino Horacio, ‘Carpe diem, carpe horam’.
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