04 septiembre, 2010

16 añitos;

A veces nos empeñamos en que nuestra vida tome un camino diferente al que ella ya tenía preparado para nosotros.
No nos damos cuenta de que estamos tomando una dirección equivocada, que pese a encontrar un cambio de sentido, una atajo, una salida, solo queremos seguir adelante, convencidos de que el final está más cerca de lo que imaginamos.
Y nos perdemos quizá las mejores oportunidades de nuestra vida, sólo por ir ciegos y no ver todo aquello que vamos encontrando a nuestro paso, que puede convertir la peor de las travesías en el viaje más bonito de nuestra vida.
Y pese a pensar que al final del camino estaba lo que siempre habíamos soñado, no hay nada, y ya es tarde para dar la vuelta.

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