Cuando somos niños soñamos con cosas pequeñas, sencillas, un helado de fresa, una muñeca que llora y hace pis o esa bicicleta que tiene el vecino del cuarto; cuando nos hacemos mayores, nuestros sueños cambian con nosotros y se vuelven complejos; pero los sueños se rompen en pedazos cuando se topan con la realidad, porque la realidad, a menudo es radicalmente distinta a lo que uno cree que es, las personas no siempre son lo que aparentan ser ni las relaciones y mucho menos los amigos y esa realidad es la que se encarga de poner a cada uno en su sitio, porque uno cree que es negro, pero puede ser blanco o uno cree que es blanco pero probablemente sea de todos los colores del arcoiris, uno sabe como empiezan las cosas pero nunca sabe como van a terminar...
Nos empeñamos en buscar la felicidad cada día. Y no nos damos cuenta que es ella quien nos tiene que encontrarnos. Y eso será donde menos te lo esperas. En el instituto, en el supermercado, o en mitad de una vida... Y cuando llega descubres que ahí no acaba todo. Que el final de un camino, solo es el principio de otro. Y lo único importante es la persona que escoges para que camine a tu lado. Aunque sea para esconderte en un desierto. Y esconderte es lo que menos importa... Lo que importa es que estas tocando con la llema de los dedos, eso que has estado soñando toda tu vida. Y ya solo importa el hoy, el presente, y lo que queda por vivir. Aunque no se puede borrar lo que ya esta escrito. Y porque la vida, es lo que te sucede, mientras tu tratas de hacer otra cosa.
-La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento
La real academia define la palabra imposible como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser o suceder y define improbable como algo que no se funda en una razón prudente. Puesto a escoger a mi me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad, como a todo el mundo, supongo. La improbabilidad duele menos y deja un hueco a la esperanza, a la ética, el amor, las relaciones no se fundan en una razón prudente, por eso no me gusta hablar de amores imposibles, sino de amores improbables. Porque lo improbable es por definición probable, lo que es casi seguro que no pase esque puede pasar y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de posibilidades de que pase vale la pena intentarlo.
Una vez le preguntaron a Lewis Hine, un fotógrafo de guerra, que porque había elegido esa profesión, el contestó que si pudiese contar con palabras todo lo que veía, no necesitaría cargar todo el día con una cámara de fotos... Que ciertos momentos de belleza, de desolación, de horror y de heroismo estaban más allá de las palabras. Yo también lo creo hay cosas que no podemos explicar con simples palabras, cosas como seguir vivos, sentimientos como el amor y el compromiso o sensaciones como volver a abrazar a un amigo. Quizá por eso nuestra vida se compone de imágenes, momentos congelados en el tiempo para siempre, de decisiones que cambian sin remedio el rumbo de las cosas, de fotografías fijas guardadas en la memoria que nos recuerdan cada segundo lo hermoso que es vivir.